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La Mancha no es una zona muy propicia para la construcción de grandes castillos, sin embargo no faltaban reductos de fortificaciones dada la situación bélica al comienzo de la repoblación de este territorio.

Las Visitas de la Orden de Santiago narran la situación de ruina en que se encontraban y los visitadores se esfuerzan por hacer llegar al Rey la necesidad de reconstruir algunas fortalezas con una visión feudal que estaba llegando a su fin. Por ello en las últimas visitas se desiste ya de este afán, cuando su inutilidad es obvia.

También describen con frecuencia el empeño que los visitadores ponían en reconstruir las murallas caídas. En el caso de Mota mencionan y visitan en 1478 la fortaleza de la Mota “que está en el centro de la dicha villa, derrocada, la cual se derrocó por mandato del marqués de Villena puede haber tres años poco más o menos, la qual derrocó el concejo de la Mota por su mandado”

Hay que tener en cuenta que los territorios de la Mancha santiaguista se dividían en villas de cuatro clases: Alcaidías, Encomiendas, Anejos y Villas dependientes de la dignidad de Uclés.

En 1478 formaban la Alcaidía de la Mancha los lugares de La Mota, Villanueva, la Puebla de Don Fadrique y el Quintanar. Es difícil establecer el momento de la constitución de esta alcaidía-encomienda, pero todas las localidades que la formaban tenían en común el haber sido pobladas nuevamente en el siglo XIV. Sólo La Mota y Quintanar estaban cercadas. Puede que esta “cerca” tenga relación con el recinto amurallado de la iglesia que algunos autores mencionan.

En el último tercio del siglo XVI, y según las Relaciones Topográficas de Felipe II, Mota no tiene cercas ni murallas y no hay castillo, ni fortaleza, ni casa fuerte. Sin embargo, sí había alcaidía.

En el Catastro de Ensenada (1752), para localizar un molino sobre el que la Alcaidía cobra el “mencal” y distinguirlo de otros molinos que se ubicaban en la loma del término de la villa, se menciona el paraje donde antiguamente estaba situado el castillo de la dicha Alcaldía.

A mediados del siglo XIX, Pascual Madoz afirma que en la cima de la montaña –a la falda de la cual se encuentra el pueblo- hubo un castillo perteneciente a los caballeros de la Orden de Santiago, donde, según tradición, celebraron algunas asambleas.

Según los datos aportados a lo largo de los siglos, nos queda la duda de si en Mota hubo más de un castillo: uno en el centro de la villa y otro en la sierra donde actualmente se alzan los molinos de viento. La calle del castillo corrobora esta última hipótesis, aunque cabe pensar que se tratara simplemente de una atalaya o torre vigía, más semejante a la que aparece en el propio escudo municipal.

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