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Emoción y recogimiento marcaron la procesión del Martes Santo en Mota de Cuervo encabezada por la Hermandad de Jesús de Medinaceli con el paso de la Oración en el Huerto, seguida de El Beso de Jesús y la Virgen de la Esperanza y Caridad.

Un año más, y ya van once, los faroles que iluminan el entorno de la ermita de San Sebastián volvían a encenderse para alumbrar un nuevo martes santo en Mota del Cuervo.

Desde muy temprano los Hermanos de Jesús de Medinaceli y de la Hermandad del Prendimiento se reúnen en la ermita para dar los últimos retoques a sus trabajos de ornamentación y finalización de los distintos pasos procesionales.

La noche cae sobre Mota del Cuervo y es aquí cuando comienza la pasión cruenta en el alma de Jesús que no parará de rezar a su padre en el huerto de los olivos. Venerable hermandad de Jesús de Medinaceli, túnicas malvas y capuz blanco, que abre el desfile procesional acompañados por la banda de cornetas y tambores de San Juan Evangelista.

Y de nuevo la oscuridad de la noche se hace latente, el himno Nacional rompe el silencio expectante de un pueblo que se agolpa en la plaza del Santo para ver la salida del paso del Beso de Judas. Treinta banceros portan a hombros la representación del momento en el que el apóstol Judas Iscariote traiciona a su maestro Jesús ante los soldados romanos.

Tras él, la Virgen de la Esperanza y Caridad que volvía a cruzar el portón del templo arropada por sus banceras en la noche en la que su hijo iba a ser entregado.

Saetas que rompen el silencio de la noche, llegando al corazón de cada moteño. Mantillas que con paso firme engalanan el desfile procesional, sones de cornetas y tambores de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno que acompañan a la hermandad del Prendimiento en su día grande.

 

Lunes Santo (Procesión de los niños y niñas)

Cuando este pueblo manchego empieza a tomar color propio de un atardecer perezoso, cuando resiste a ceder su luz a la presencia de la noche, cientos de niños y niñas pertenecientes a las 7 hermandades celebran su particular procesión. Con sorprendente seriedad y devoción, cargaron con el Cristo de la Humildad y la Paciencia.

Un momento muy emotivo y una experiencia inolvidable para los pequeños cofrades que comienzan a vivir de una forma más especial la Semana Santa. Un recorrido corto, con filas interminables y la ilusión y entrega de ser ellos los protagonistas de la procesión del lunes Santo.

 

 

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